Si alguien contradice verdades muy evidentes, no será fácil encontrar
argumentos que le muevan a cambiar de opinión.

Examínate a ver si eres rico o feliz. Si eres rico, ten por cierto que no es un
bien ni está en tu poder el serlo. Pero si eres feliz, no solamente es un bien,
sino que está en tu poder serlo toda vía más. Porque la riqueza es un
temporáneo préstamo de la fortuna y la felicidad depende de tu buena voluntad.

No es la pobreza lo que aflige, sino los codiciosos deseos, ni tampoco la
riqueza libra del temor sino tan sólo el raciocinio. Por lo tanto, si contraes
el hábito de razonar, no ambicionarás riquezas ni te quejarás de la pobreza.

Hay mucha diferencia entre la vida regulada y la licenciosa y liberal. Una
proviene del orden, la honradez y la sobriedad. Otra resulta de la disolución,
el lujo, el desorden y la bellaquería. Una merece elogio y otra vituperio. Por
lo tanto, si quieres vivir bien, procura que no te alaben los libertinos.

ROSACRUZ

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